Florentino de nacimiento, Juan Mochi se instala en 1871 en París, donde conoce la pintura naturalista francesa, de paisaje, figura y escenas de costumbres.
Una vez en Chile, y en posesión del cargo de Director de la Academia, que desempeña entre 1876 y 1881, Mochi orienta a los estudiantes de pintura hacia un aprendizaje más directo y acorde con la realidad, llevándolos a pintar a los alrededores de Santiago.
Sus numerosas obras don testimonios de su renuncia al gran cuadro de tema y de su predilección por los asuntos simples, costumbristas, populares o de la historia de Chile.
Destacan entre sus obras más trascendentes "Campesinos Chilenos", "Vendedor de Sandías", "El Fundador", "Parroquiano", "El General Baquedano a Caballo" y "Batalla de Chorrillos".
Aunque no puede decirse que haya formado escuela, su influjo se hace sentir en la generación de pintores chilenos de fin de siglo.