Para el Banco, la Responsabilidad y Reputación Corporativas se integra a todas las áreas como un eje transversal que orienta actitudes y criterios. Este compromiso implica principios éticos fuertes, un esfuerzo de actualización permanente y una voluntad de trabajo constante por parte de todas las personas de la organización.
Para promover y asegurar una conducta ética a través de toda la organización, BBVA impulsa estrictas normas de conducta ética para los empleados y directivos, lo que se traduce en una guía de comportamiento para mantener los mejores estándares de integridad y honestidad. El Banco cuenta con tres códigos de conducta:
Código de Conducta en los Mercados de Valores, que debe ser rigurosamente observado por todos los profesionales que se desempeñan en las áreas de valores;
Código de Conducta del Grupo BBVA, que señala las conductas esperadas en todos los ámbitos de actuación y,
Código de Conducta y Buenas Prácticas de Bancos e Instituciones Financieras, patrocinado por la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras y en el que el Banco participa desde su elaboración. Este documento tiene el objetivo de resguardar, facilitar y transparentar las relaciones entre las empresas bancarias y sus clientes.
Los códigos se articulan en torno a cuatro ámbitos básicos:
Integridad Relacional: concreta los compromisos y caracteriza las pautas de actuación que rigen las relaciones de BBVA con sus clientes, empleados, proveedores y sociedad en general.
Integridad en los Mercados: establece criterios de actuación cuyo objetivo es preservar la integridad y transparencia de los mercados y la libre competencia.
Integridad Personal: Establece pautas de actuación orientadas a garantizar la objetividad profesional de empleados y directivos, y a fomentar un clima laboral respetuoso, transparente y comprometido con los objetivos empresariales de BBVA, y con el servicio al cliente y a la sociedad.
Integridad Organizativa: se caracterizan los elementos organizativos y responsabilidades específicas con miras a facilitar la comprensión e interpretación del código; identificar deficiencias en los procedimientos y controles que pudieren poner en riegos la integridad corporativa; ejercer un control de cumplimiento del código y gestionar la resolución de conflictos de interés.
En el marco de la conducta de los empleados, el Banco ha declarado como postura ética, y así se consagra en su Código de Conducta, su compromiso de combatir el lavado de activos y la financiación al terrorismo, para lo cual se ha dotado de todos los elementos técnicos que le permiten cubrir corporativamente dicho desafío, como asimismo cumplir rigurosamente con las legislaciones anti-lavado.